Municipio
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Indagar con exactitud en los orígenes de Reinosa es tarea difícil como consecuencia de varios incendios que en los siglos XIX y XX afectaron al archivo municipal, así como de los saqueos registrados durante la Guerra de Independencia y la Guerra Civil.
A pesar de ello, y aunque el término municipal de Reinosa ocupe sólo una extensión de 4,2 kilómetros cuadrados, es la cabecera comarcal de Campoo desde finales de la Edad Media.
Este hecho ha hecho posible un importante desarrollo urbano, que conserva edificios señeros, testigos de su historia, y en los que el viajero debe detenerse, recorriendo sus soportales y alamedas que rodean el río.
Una vieja crónica cuenta que Reinosa nació a la vera de un camino, “en el vado natural más fácil de pasar en todo tiempo”, y a orillas del Ebro, como lugar de encuentro de los pueblos que ya eran Campoo y centro de sus relaciones mercantiles y administrativas.
La primera referencia documental del lugar parece remontarse a la época de Alfonso VIII cuando éste es citado en un documento de cesión de molinos “en Reinosa” al Monasterio de Aguilar de Campoo (año 1206). Por tanto, las primeras noticias del comienzo del poblamiento en Reinosa han de ligarse a la dependencia de las gentes allí sentadas a las abadías de Cervatos y Aguilar, pues existen referencias documentales de ambos dominios también en el Becerro de Behetrías.

En una relación de propiedades de Reinosa se dibuja como centro de un mercado incipiente y, años más tarde, se alude a ella como cabeza de la Merindad de Campoo, convirtiéndose en sede del Ayuntamiento General. Este Ayuntamiento lo componían Reinosa y siete Hermandades: Cinco Villas, Suso, Yuso, Enmedio, Los Carabeos, Valdeolea y Valdeprado, cada uno representado por un Procurador Síndico. Todos se reunían una vez al mes con el Corregidor para tratar asuntos referentes a la administración de sus territorios.
También existen evidencias arqueológicas que confirman la existencia de un poblamiento de época altomedieval. Así, en 1957, en la calle de La Pelilla, en un lugar denominado “El Castillete”, donde se efectuaban trabajos de excavación de un solar para la construcción de los cimientos de un edificio, aparecieron varios enterramientos sin estructura de cista de lajas, y sarcófagos. Este hallazgo fue fechado, en función de los materiales aparecidos, entre los años finales del siglo VII y los inicios del siglo VIII.

Aunque existen documentos en los que se menciona a Reinosa como propiedad de don Tello, hijo de Alfonso XI, y de los señoríos nobiliarios de los Ríos, Fresno y de la Vega, como hemos comentado anteriormente, es en el siglo XV (año 1465) cuando se configura la Merindad de Campoo con Reinosa como capital.
Posiblemente de este momento son las edificaciones de origen defensivo que hoy pueden verse, notablemente reformadas, en la actual Plaza de España. La capitalidad de Reinosa sobre la Merindad y Corregimiento de Campoo es un hecho determinante en su evolución histórica. Este territorio administrativamente se encontró bajo el mismo oficial del rey que gobernaba las Asturias de Santillana, Liébana y Pernía, aunque con una configuración de circunscripción.

Al inicio de la Época Moderna ya se habían definido las distintas demarcaciones territoriales de Campoo, constituyéndose cada una de las Hermandades y el Valle de Valderredible. Sus representantes acudían al “Ayuntamiento General” de la Merindad de Campoo que estaba presidido por el corregidor de Reinosa. En él se nombraban los oficiales de las Hermandades.
Durante el reinado de Enrique IV, la villa realenga de Reinosa, que había recibido el privilegio de portazgo y el seguro de amparo frente a las pretensiones señoriales, se constituyó en la capital de la Real Merindad.

Es en el siglo XVIII cuando se produce el despegue económico de Reinosa gracias a la construcción del Camino Real, ideado por el Marqués de la Ensenada, propulsor también del Canal de Castilla. Bajo el reinado de Fernando VI, las obras acabaron en 1754 y la ruta se convirtió en la vía principal de transporte de mercancías desde Castilla hacia el Puerto de Santander.
El Camino Real convierte a Reinosa en un lugar bullicioso y próspero, surgen pequeños negocios, como las herrerías, se construyen grandes molinos, se establecen compañías y se crean servicios como tiendas, boticas y notarías. En esta época se traslada el Mercado de grano de los lunes a el Espolón y las dos ferias de ganado anuales, en Santiago y San Mateo, atraen a tratantes de zonas muy alejadas.

Durante este periodo, con las reformas borbónicas, el corregidor se convirtió también en capitán de Guerra y superintendente de Rentas; pasó a formar parte de la provincia de Toro y, posteriormente de Palencia, hasta el periodo constitucional del siglo XIX.
A mediados del siglo XIX, y con la llegada del ferrocarril, Reinosa pierde importancia como cabeza del tráfico carretero, pero resurgirá con la instalación de fábricas de harina, queso y chocolate, así como gracias a una importante industria vidriera, la de Santa Clara. Despega en estas fechas también la cultura, con destacados escritores como Sánchez Díaz, de la generación del 98, Ángel de los Ríos y Duque y Merino, y pintores como Casimiro Sainz.
Una vieja crónica cuenta que Reinosa nació a orillas del Ebro...
Hechos Importantes
VISITAS REALES
Diversos historiadores hacen referencia a que en tiempos del bajo medievo y albores de la Edad Moderna Reinosa recibió dos importantes visitas reales. En marzo de 1497, el príncipe Don Juan, heredero de los Reyes Católicos, y su prometida, Margarita de Austria, celebraron su boda en la conocida Casa de las Princesas, situada en el centro de la villa. La segunda presencia real fue la de Carlos V, quien en 1517 pasó por Reinosa durante su primer viaje a España procedente de Flandes, aquejado de una enfermedad, se hospedó en la casa del fundador del Convento San Francisco durante nueve días, hasta su recuperación.
DESARROLLO INDUSTRIAL
Entrado el siglo XX se inicia el desarrollo industrial de Reinosa con la puesta en marcha de la Sociedad Española de Construcción Naval, una gran fábrica de fundición y forja creada en 1919 y que provocará un espectacular aumento de la población. Se tienen datos que en 1923 ya trabajaban en la factoría 1.324 obreros, sin contar con los puestos de trabajo de las empresas subsidiarias. Se construyen cañones y armamento para barcos, lo que significa que, durante la Guerra Civil, Reinosa fue un importante punto de interés para ambos bandos. Sin duda debido a los efectos demográficos y económicos de La Naval, en 1927 se concede a Reinosa el título de ciudad y el tratamiento de Excelentísimo a su ayuntamiento bajo el reinado de Alfonso XIII.
Terminada la lucha civil, la factoría y la población siguen en continuo aumento, hasta que la crisis del sector armamentístico y la política exterior obligan a reconvertir la fábrica. El desempleo y el malestar social llegan a su punto culminante en 1987, cuando los recortes de personal provocan una crisis económica que se traduce en un aumento del desempleo y un descenso de la población y de los servicios que todavía hoy perdura.
Actualmente Reinosa sigue representando el motor económico y social del sur de Cantabria. La ciudad ha experimentado una notable mejoría en sus infraestructuras, con la peatonalización de las calles del centro, un nuevo colegio público y un nuevo hospital, Tres Mares, que está preparado para dar cobertura sanitaria a toda la comarca y territorios próximos.
historia a través del patrimonio religioso
La Iglesia de San Sebastiáń
El paseo del turista por la capital del Campoo debe comenzar necesariamente en la iglesia de San Sebastián, situada en pleno casco antiguo. La actual construcción data, fundamentalmente, de los años 1754 a 1774, si bien levantada sobre los restos de una edificación de la segunda mitad del siglo XVI de estilo renacentista, y que constaba de ábside de planta cuadrada abierto a una sola nave de tres tramos, cubierta por bóveda de crucería de tradición gótica. Consta el encargo al cantero Pedro de la Peña, natural de Hoz de Anero, en el año 1588, a excepción de la cabecera que ya estaba levantada.
Fisonomía actual
Sin embargo, la fisonomía actual del edificio responde fundamentalmente a las obras ejecutadas en el siglo XVIII. Así, Juan Antonio de Palacios, natural de Güemes, inició en 1754 la gran torre del campanario, finalizada a mediados del siglo. Entre 1754 y 1774 se ejecutó la gran reforma que hoy en día contemplamos, consistente en la construcción de las dos naves laterales a partir de la nave central anterior. También se levanta la gran cúpula sobre el crucero, el presbiterio, y se finaliza la torre campanario con el remate superior.
Composición
En la fachada sur se encuentra la portada principal, característica del barroco montañés, con gran arco triunfal y la imagen de San Sebastián. La composición de los diferentes elementos sigue los cánones del barroco clasicista, con pilastras, friso clásico, aletas y pirámides herrerianas. La hornacina se remata con frontón partido.
En el interior destaca una interesante imaginería barroca. El retablo mayor está considerado como uno de los mejores retablos churriguerescos de Campoo, siendo su calidad comparable a la del de Hoz de Abiada.
Últimas obras
Es probable que sea también obra de maestros de Siete Villas, posiblemente facturada en el primer cuarto del siglo XVIII, hacia 1725. Su cuerpo consta de tres calles con columnas salomónicas, y estípites enmarcando la hornacina que remata el ático. Es también interesante el retablo de la Veracruz, de mediados del siglo XVIII (hacia 1740). Su arquitectura es de estilo churrigueresco. En la nave de la epístola encontramos el retablo de la Inmaculada, obra de la segunda mitad del siglo XVIII (hacia 1780 – 1785), posiblemente obra del ensamblador reinosano Manuel García Bayllo. En el segundo tramo de la nave del evangelio se encuentra el retablo de la Virgen de los Dolores, que incorpora ya ciertos elementos neoclásicos sobre una estructura tradicional del barroco decorativo. En la urna se puede contemplar un Cristo yacente obra del escultor contemporáneo Víctor de los Ríos. De estilo prácticamente neoclásico es el retablo de la Virgen del Carmen, ubicado en la tercera capilla de la nave del evangelio.
El convento de San Francisco
Otro de los edificios de interés de la villa es el Convento de San Francisco, recientemente restaurado y ampliado. Se encuentra en el Paseo de San Francisco, al que da nombre, junto al inicio de la carretera que enlaza Reinosa con Alto Campoo. Comenzó a construirse en el siglo XVI, aunque de esta época sólo conserva la capilla de San Francisco, abierta en el primer tramo de la nave del evangelio. La cubierta es de estilo gótico. El resto de la iglesia es de estilo barroco clasicista, y fue edificada hacia 1642. Es de una sola nave con bóveda de cañón con lunetos, excepto en el ábside, de planta cuadrada, con bóveda de terceletes y combados. La fachada es herreriana y presenta los escudos de las familias fundadoras: Rebolledos y Solórzano, así como el de la orden de San Francisco. El claustro fue construido a partir de 1642, siendo de planta cuadrada, con cinco crujías en cada galería y arcos de medio punto. El conjunto del claustro está actualmente muy transformado por las reformas recientes para su integración como parte de la residencia de ancianos. Por lo que respecta a su imaginería destaca un Cristo crucificado de principios del siglo XVI, de tradición gótica.
La ermita de San Roque
La ermita de San Roque es un popular edificio religioso característico del primer barroco rural (primera mitad del siglo XVII). Sigue el esquema habitual en este tipo de edificaciones rurales, una sola nave alta cubierta con estructura de madera, y un ábside de planta cuadrada, más bajo, cubierto por bóveda de terceletes. La fachada principal tiene puerta con arco de medio punto entre ventanas saeteras, rematando el conjunto por una pequeña espadaña entre pirámides herrerianas.
Desde la época medieval hasta ahora
historia a través del patrimonio civil
Los Torreones
El otro gran conjunto del patrimonio arquitectónico de Reinosa lo constituye la arquitectura civil, reflejo del esplendor de la villa como cabecera del conjunto de la comarca campurriana. Si atendemos a un criterio cronológico, los más antiguos vestigios arquitectónicos de la villa lo conforman los denominados torreones de los Navamuel y Manrique, y Navamuel y Calderón, en la Plaza de España, junto al edificio de la Casa Consistorial. Estos torreones, hoy reformadas, son testigos del poblamiento bajomedieval, habiendo formado, posiblemente, el sector norte de la estructura arquitectónica defensiva (torres y casas fuertes) de la localidad.
La casa de las Princesas
También de cronología antigua es la denominada casa de las Princesas o de la Infanta, en la plaza Díez Vicario, construida en torno al siglo XV. Su aspecto actual, sin embargo, se debe a intensas intervenciones posteriores, debidas fundamentalmente a su actividad de carácter comercial, de forma que sólo su estructura de planta debe responder al esquema original. En esta casa se celebraron los responsables y promesa de matrimonio entre el Príncipe de Asturias, Don Juan, hijo varón de los Reyes Católicos, y Doña Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso. En el cruce entre la calle Mayor, número 3 y la Plaza de España encontramos la llamada Casa de los Mioño, edificada posiblemente en el siglo XVI o XVII. Destaca su amplio soportal abierto por cuatro arcos de medio punto entre pilastras prismáticas.
La Casona
En la avenida del Puente de Carlos III se encuentra el edificio más emblemático de la arquitectura civil de Reinosa, popularmente denominado la Casona, construido en el año 1778 según trazas del arquitecto Gandarillas. Es una elegante construcción, en cuya fachada presenta vanos adintelados entre pilastras, a excepción de la puerta principal que se enmarca por columnas dóricas. Durante muchos años este edificio permaneció en estado ruinoso, ya que fue incendiado por las tropas francesas en 1808. Ha sido restaurada por el Ayuntamiento de Reinosa con el apoyo de la Escuela de taller. Actualmente la Casona se dedica a actividades culturales e institucionales.
Casa de Pano
También del siglo XVIII es la denominada casa de Pano o del Marqués de Cilleruelo, en la calle Mayor. Se trata de un noble edificio de sillería que presenta en la planta baja una puerta de arco de medio punto entre pilastras. En la planta superior se abren tres vanos con balcones, corrido el central y de planta semicircular los laterales. La galería y algunos elementos son añadidos del siglo actual.
El Puente de Carlos III
Elemento esencial de la estructura urbanística del centro urbano de la villa es el conocido Puente de Carlos III, edificado durante el reinado del citado monarca (1759 – 1788). Es un robusto puente con tres vanos de bóvedas rebajadas.
El Ayuntamiento
Construido en el siglo XIX, hacia 1833, el edificio del Ayuntamiento es obra del arquitecto José de Peterrade. Es un elegante edificio de sillería, con su planta baja abierta a soportal de cinco arcos de medio punto.
La casa de los Cossío
Ya de principios del siglo XX (1903) es la denominada casa de los Cossío, levantada en el solar que ocupara la casona familiar del siglo XVIII. Es obra del arquitecto Tomás Gómez Acebo y Retortillo, quien combina en su diseño una estructura que evoca el barroco montañés junto con elementos decorativos propios del herreriano.
Los Jardines de Cupido
Por lo que se refiere a la escultura monumental, cabe destacar la existencia en los jardines de Cupido de un monumento dedicado a la figura del pintor campurriano Casimiro Sainz, artista que alcanzó un notable éxito en el Madrid de finales del siglo XIX. La figura es obra del escultor palentino Victorio Macho, y fue erigida en el año 1923. En el interior y exterior de la antigua Casa de Cultura de la Villa (Casuca Ascensión) encontramos dos bustos realizados por el escultor de Santillana del Mar, Jesús Otero, hacia 1970 que representan a Ramón Sánchez Díaz y a Marcelino Menéndez y Pelayo.