Camino Natural
Camino Natural
Disfruta de las rutas que ofrece nuestro municipio. Rutas con unas vistas impresionantes dejando atrás iglesias y grandes paisajes que harán las delicias de todo aquel amante de este deporte.
Camino natural GB 99 del Ebro
ETAPA 1: FONTIBRE – MONTES CLAROS
Fontibre (Fontes-Iberis, es decir Fuentes del Ebro) es un idílico paisaje natural a 885 m y cuna del río más caudaloso de la Península, se erige en punto de partida del Camino Natural del Ebro que lleva al Mediterráneo.
En esta etapa pasaremos por la iglesia románica San Ciprián, la iglesia de Santa María y la iglesia románica San Julián, todas ellas del siglo XII.
Al finalizar el recorrido encontraremos el monasterio de Montes Claros que cuenta con hospedería (de mayo a octubre), bar y un museo con una notable colección de mariposas.
Distancia: 26,6 km
Duración: 7,5h
Desnivel subida: 5750 m
Desnivel bajada: 5745 m
La salida junto al nacimiento del Ebro (donde se puede visitar un centro de interpretación alusivo al río) se lleva a cabo ascendiendo por un camino enlosado hasta la CA-183, donde se ha trazado un camino peatonal y para bicicletas que pasa junto a Salces y Nestares, 1,4 kilómetro después. Se accede a Reinosa, al lado de la residencia de San Francisco (5,2 km; 1 h 5 min). A partir de este punto el GR se introduce en el parque que discurre paralelo al Ebro (orilla derecha) y, poco después de la calle del Marqués de Reinosa, cruzamos la avenida de Carlos III por el puente del mismo nombre, sin cambiar de orilla, hasta el final de la zona verde, junto a un paso a nivel.
Al otro lado, la senda avanza junto al río, pasando bajo los puentes del ferrocarril y la N-611, hasta Requejo. A 1,5 kilómetros por carretera se llega a Bolmir y a su iglesia románica de San Ciprián. El Camino Natural del Ebro cruza la carretera que lleva a Arroyo y asciende entre campos hasta Retortillo, que muestra la iglesia románica de Santa María, y la ciudad romana de Julióbriga y su centro de visitantes (9,3 km; 2 h 10 min). Al sur del pueblo se atraviesa una cancela y por pista, dejando a la izquierda el depósito de agua y a la derecha el cementerio, se llega a El Apartadero y Camporredondo. Allí parte, a la izquierda, un camino que asciende por la ladera de la montaña hasta la cumbre de El Cotío, (1.163 m; 12,8 km; 3 h 25 min), y a un kilómetro de Peña Cutral (1.085 m)
Las vistas son impresionantes: Peña Labra (2.017 m), Pico Tres Mares (2.222 m), Reinosa y el embalse y los meandros del Ebro. Al fondo surgen las montañas pasiegas, con el Castro Valnera (1.718 m) y el Picón del Fraile (1.648 m). Al Sur se extiende un inmenso espacio, hacia Valderredible y Castilla. Desde este punto, se camina por la cordal de la sierra, larga braña de hierba que alcanza el collado de El Arroyo (1.126 m). Superado el lugar de Peñastrosa se desciende hasta Arroyo (km 17,6; 4 h 55 min). Se cruza la localidad por la carretera, observando las construcciones realizadas en el siglo XIX (fábrica de vidrio) y XX (obras del embalse del Ebro). Rebasada la presa, un camino viejo asciende hasta La Aguilera entre un tupido robledal. Dejando atrás la iglesia románica de San Miguel (fuera de la población), se accede a la carretera que sube de Arroyo. Tras las últimas casas, un camino de tierra se acerca a una cancela (derecha) que da acceso a una finca. Se desciende por pista entre campos de hierba, con vistas a la sierra de Peña Labra y al Ebro (oeste). El camino lleva a un cortafuegos, por el que es preciso bajar para cruzar el arroyo Morgado y volver a ascender. Tras superarlo, se gira a la derecha (sur) por una pista que desciende entre pastizales y pinos, superando el arroyo de las Tasugueras, a Bustasur (23,7 km; 6 h 40 min). Ya en la carretera, se gira a la izquierda pasando junto a la iglesia románica de San Julián, hasta un desvío a la derecha que baja al puente sobre el Ebro. Se cruza y se toma la senda ascendente de la derecha que, entre un tupido robledal, accede a una pista que, a la derecha (oeste), conduce al apeadero de Montes Claros. Un carril asfaltado cerca al monasterio de Montes Claros, (970 m; 26,6 km; 7 h y 35 min).
ETAPA 2: MONTES CLAROS – VILLANUEVA DE LA NÍA
Durante esta etapa podemos observar algunos ejemplos de la arquitectura típica montañesa y notables monumentos. En la Aldea de Ebro, declarada Conjunto Histórico Rural, destacan sus casas blasonadas, la iglesia de San Juan Bautista con su curiosa espadaña exenta (siglo XIII) y la ermita románica de Dondevilla. También es famoso el caserío de Bárcena de Ebro, con torres fuertes, sistemas defensivos, dos puentes, y su iglesia con espadaña. Hay que citar igualmente las parroquias de Aroco, del s. XVI, de Cubillo de Ebro, del s. XVII, y de Villanueva de la Nía, del s. XII –con interesantes canecillos–, junto con varios palacios de época moderna.
Distancia: 24 km
Duración: 6,5h
Desnivel subida: 415 m
Desnivel bajada: 650 m
El recorrido se inicia en el monasterio de Montes Claros (970 m) y, por un carril asfaltado, baja al apeadero de Montes Claros. Tras cruzar las vías, hay dos opciones de ruta. Una baja al puente sobre el Ebro junto a Bustasur. Otra continúa por pista, entre pinos y hayas, hasta unirse en un desvío con la que viene del puente. La pista avanza 1 kilómetro entre hayas, pinos, robles y quejigos hasta la unión con la que viene del citado puente. Desde este punto, el camino avanza por pista a lo largo de un tramo fluvial cuya vegetación de alisedas y saucedas está catalogada en el Inventario Nacional de Hábitats.
Tras bordear una loma y atravesar Valdeteje y El Hoyo, el camino pasa junto a un grupo de construcciones derruidas. Más adelante surge (en la margen izquierda) Baños de Aldea de Ebro, rodeado de enormes pinos. Superado el puente de Roblayoso, en la margen izquierda del Ebro, comienza un carril asfaltado entre robledales, que lleva al puente de Rabiquis, donde se cruza el arroyo del Albergue. Allí se inicia la subida hasta Aldea de Ebro (5,7 km; 1 h 20 min). Al sur, junto a la fuente con abrevadero, arranca el camino viejo a Loma Somera.
Al principio gana terreno entre fincas, flanqueado por quejigos, con vistas a la carretera y la ermita de Dondevilla. Pronto el llano deja paso a un repecho que se introduce en el robledal de Los Tricherios y alcanza el punto más elevado, con buenas panorámicas del Ebro y su entorno. El GR desciende entre magníficos robles y hayas, superando el arroyo de Costeriza. De nuevo asciende y gana una amplia braña con vistas al monte Cabrero. Tras dejarla atrás, la senda penetra en otro robledal, junto a un muro de piedra, que conduce a Loma Somera. El sendero abandona el lugar por la pista de gravilla junto a la iglesia y desciende por la Isilla hasta la segunda curva a la izquierda, donde nace el antiguo camino de herradura al molino de La Renegada (12 km; 3 h 15 min), que desciende entre muros, campos, tramos empedrados y quejigos. En paralelo al río, entre quejigos, hayas y chopos, se avanza hasta el puente sobre el Ebro que, tras cruzarlo, lleva hasta Aroco.
Sin entrar al pueblo, la ruta prosigue por un camino viejo entre campos, pastizales y ganado vacuno. El quejigal se acompaña de paredones de piedra y tramos empedrados, primero llaneando, luego en ascenso hasta coronar El Colladillo (808 m), donde se tienen buenas panorámicas de Aroco, el Ebro y los montes que lo rodean.
En dirección a Bárcena de Ebro, se observa (al noroeste), la carretera que cruza el valle y la localidad de Reocín de los Molinos. Entre quejigos se desciende a Bárcena (15,7 km; 4 h 15 min).
Tras un pequeño tramo por la carretera a Loma Somera y Bustillo del Monte, arranca una senda a la derecha antes del cruce. Este vial asciende entre quejigos y pinos de repoblación por el monte La Lechosa, gana altura y alcanza la braña de Las Llanas, con el mismo tipo de bosque. El camino, ahora pista, lleva a Otero del Monte, tras cruzar la Campa Llana (19,4 km; 5 h 25 min).
El GR 99 supera esta localidad y sigue por carril asfaltado hasta su iglesia románica a las afueras. Un camino a la derecha se introduce en un quejigal y llega de nuevo al carril asfaltado, que desciende a Cubillo de Ebro, ya con vistas a Villanueva de la Nía. La ruta abandona la localidad por la carretera y un tramo de camino entre quejigos. Una vez en el puente viejo del Ebro, el camino ingresa en la población y la etapa acaba en el puente del arroyo del Molino Mardancho (725 m; 24 km; 6 h 30 min)
ETAPA 2.1: ALDEA DE EBRO – SAN MARTÍN DE ELINES
A lo largo de la subida y desde la localidad, destacan las vistas de Aldea de Ebro: al sur, sus montañas tapizadas de hayas, quejigos, pinos negros; y las tierras que se despliegan hacia el embalse del Ebro y la Cordillera Cantábrica, al norte Mediadoro cuenta con una interesante arquitectura montañesa y con su parroquial de Santa Bárbara, de época moderna.
La senda que continua por el antiguo camino al pueblo después de cruzar el puente y va acompañada de robledales, especies de ribera y campos de labor (que alberga una amplia avifauna y vegetación) alcanza Ruerrero y su torre medieval. En la localidad (21,7 km; 6 h 35 min) también resaltan su plaza porticada y la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves (s. XVII); y se puede adquirir su exquisito queso de “Valluco”.
En el Monte Hijedo, al sur del embalse del Ebro, se encuentra el robledal más extenso de España y uno de los mayores de Europa: 1.200 ha de roble albar (Quercus petraea) entre Cantabria y Burgos que, junto a los pinares de repoblación, acogen una importante fauna (lobo, corzo, gato montés…). En Riopanero, el Centro de Interpretación Monte Hijedo propone rutas turísticas para conocer este bosque.
Distancia: 28,5 km
Duración: 8,5h
Desnivel subida: 645 m
Desnivel bajada: 750 m
El camino parte de Aldea de Ebro (815 m) en dirección este para tomar la carretera a Mediadoro. Enseguida arranca un camino viejo entre quejigos que baja al arroyo del Albergue. La ruta asciende por una ancha pista, primero entre tupido bosque y luego por un tramo más despejado, hasta las paredes de los campos de Mediadoro (2,4 km; 55 min).
Se prosigue por la pista de tierra que avanza al este, en dirección a La Bandurrina, amplio espacio alfombrado de “tasca” alpina donde pasta el ganado caballar y vacuno en verano: estampa propia de la economía de montaña.
La pista dibuja una gran revuelta y prosigue su ascenso al Monte Hijedo. Tras una cancela se dirige a la izquierda, ganando terreno entre pinos. La zona más elevada ofrece excelentes panorámicas, como el robledal del Monte Hijedo, al norte.
El itinerario desciende a La Serna (11,7 km; 3 h 35 min), con ejemplos de arquitectura popular, casonas de piedra con blasones, dos fuentes abrevadero e iglesia de época moderna. El camino desciende desde el norte de la localidad y conecta con la pista que se dirige al norte, a su zona más elevada, y que por laderas herbosas desciende al paraje del Colmenar del Tío Alejandro. Hacia el norte se extiende la amplia panorámica del Hijedo y al este Riopanero.
La bajada es rápida, entre monte bajo, hasta penetrar en el dominio del roble. La ruta sortea un torrente que desciende al arroyo de Hijedo y, tras el bosque, vuelve a descender con rapidez. Llega a la pista junto al citado arroyo y sigue a la derecha hasta Riopanero (16,1 km; 5 h). Se continúa por un camino herboso entre cerezos, muros de campos y monumentales robles que desciende zigzagueando hasta la carretera a Ruerrero. Tras un tramo por ella se alcanza el molino de Riopanero y, por su puente, se cruza el arroyo para continuar por el antiguo camino al pueblo.
Ruerrero se abandona por el este hacia su cementerio, junto a la carretera a Repudio. Al otro lado arranca un camino que cruza el arroyo de San Roque y asciende bajo el Monte Cadalso (792 m). Atrás quedan los paisajes de Valderredible y surge la estampa de Repudio, en la margen opuesta del arroyo. El camino rodea la montaña y penetra en bosques de quejigo. Convertido en pista, pasa por Santa María de Hito, un pequeño caserío que acoge la bella ermita románica de Santa María, con aditamentos del siglo XVI. Una pista entre campos conecta con la carretera de Villaverde de Hito (25,7 km; 7 h 45 min), a 1 kilómetro. Esta localidad ofrece una bella arquitectura popular en piedra, una iglesia románica del siglo XII y zona de merendero. Desde la parte alta nace una pista que ofrece buenas panorámicas del comienzo del cañón del Ebro, al este, y de San Martín de Elines y Población de Abajo, al sur. A Arroyuelos se accede tras cruzar junto a la ermita rupestre de San Acisclo y Santa Victoria y el caserío de Arroyuelos. La colegiata románica de San Martín de Elines, en la localidad del mismo nombre, supone el final de la etapa (710 m; 28,5 km; 8 h 30 min).
ETAPA 3: VILLANUEVA DE LA NÍA – POLIENTES
En Villanueva de la Nía (725 m), se puede contemplar la iglesia románica de San Juan Bautista, con ábside del siglo XII (relacionada con la escuela de Cervatos por sus canecillos con motivos sexuales); su arquitectura montañesa de portadas en arcos de medio punto y balconadas solaneras; y el vía crucis hasta la ermita de la Virgen del Monte.
En Sobrepeña destaca su iglesia de Santa Juliana, que data, según señala su portada, de 1567; cuenta con lonja y espadaña a los pies desde la que se otean magníficas vistas. Sobresale también “La Cojura del Ebro” centro de dinamización rural.
Polientes ofrece buenos ejemplos de arquitectura civil, donde destaca su ayuntamiento (década de 1930), la oficina de turismo y el Museo Etnográfico de Valderredible (antiguo ayuntamiento que sufrió un incendio en 1931), donde conocer la historia, costumbres y tradiciones de la zona. Su Centro de Educación Ambiental desarrolla programas con escolares, dando a conocer el patrimonio natural y cultural de la zona.
Distancia: 16,6 km
Duración: 5h
Desnivel subida: 300 m
Desnivel bajada: 315 m
En Villanueva de la Nía, el camino atraviesa el arroyo Mardancho y toma una pista entre quejigos: el monte La Nía, con vistas a Cubillo de Ebro. Tras atravesar una finca donde hay que pasar dos portillas, el camino inicia la subida al monte el Casallo, con vistas sobre Berzosilla y la sierra. Se corona el collado de Castillo (840 m; 3,2 km; 55 min) y se desciende al este por el quejigal del monte del Castillo, que lleva a Cuillas del Valle, (5 km; 1hora y 30 min). Se deja la localidad por la carretera en dirección a Olleros de Paredes Rubias, por un antiguo camino de herradura que pasa por una zona de pastos y la fuente Vieja. Los hornos medievales que se conservan y el nombre de Olleros de Paredes Rubias recuerdan la cerámica que allí se elaboraba. Destaca su arquitectura popular y la iglesia gótica de San Juan Bautista.
El camino sale primero por terreno llano entre campos y luego entre quejigos, llega a Sobrepenilla (7,8 km; 2 h 20 min). Al final de sus casas junto a la iglesia románica de San Martín, del siglo XIII, (con espadaña, lonja y bellas ventanas en el ábside plano y el lateral sur), sale una carretera que se deja a la izquierda por un camino que, entre quejigos, va hasta Sobrepeña, que ofreciendo vistas hacia Montecillo, Quintanilla de An y Campo de Ebro y otros paisajes.
El recorrido da unos pasos por la carretera y prosigue por el camino viejo a Rebollar de Ebro, que arranca a la derecha entre quejigos. Llega a la carretera y penetra otra vez en un quejigal y una zona de campos. En el sendero llega una explanada herbosa, con el Ebro a la izquierda y al fondo la ermita de Santa María. Un camino, a la derecha (ajeno al GR99), acerca al edificio, románico con añadidos del siglo XIX. Cuenta con una nave, ábside plano y pequeña espadaña; aunque lo más interesante son las tumbas antropomorfas excavadas en la roca. Bajo ella, junto al sendero aparece un santuario rupestre, primera fundación de la ermita.
Desde aquí se avanza junto a la margen derecha del Ebro a Rebollar (12,3 km; 3 h 35 min), con su iglesia de San Vicente, del siglo XVI; es gótica, con espadaña, ábside poligonal, portada de arco apuntado y arquivoltas decoradas con bolas bajo lonja de madera. Tras cruzar el pueblo, una pista a la derecha se dirige a un pinar de repoblación que gana un pequeño collado.
El recorrido se allana con la vista de Polientes (710 m; 12,3 km; 3 h 35 min), al otro lado del Ebro (margen derecha). Se pasa bajo la ermita de la Velilla y, una vez en la carretera, se alcanza el puente de Rocamundo y el área recreativa de Requejada, desde donde se accede al pueblo (16,6 km; 4 h 55 min), capital del municipio de Valderredible.
ETAPA 4: POLIENTES – ORBANEJA DEL CASTILLO
Se puede visitar la colegiata de San Martín de Elines (preguntando al párroco o en la casa de enfrente), en origen monasterio benedictino con influencias mozárabes del siglo X. En el siglo XII se levantó su iglesia románica y en el siglo XVI el claustro, que alberga sarcófagos bellamente labrados del siglo XIII. El exterior muestra un carácter señorial: una torre circular y un conjunto de maravillosos canecillos.
La vegetación es menos tupida y el paisaje más abierto, teniendo a la vista la localidad, a cuyo caserío se llega tras salvar un puente que accede a la carretera (660 m; 18,3 km; 4 h 55 min). La combinación de sus espectaculares parajes naturales y su sabor popular, configura uno de los enclaves más bellos del norte de España: calles de piedra toba, casas de influencia montañesa, iglesia románica y el complejo kárstico, con cavidades que se desarrollan en las calizas dolomíticas del Turoniense Medio, como las cuevas del Agua, del Barbancho y del Níspero.
Antes de llegar a Electra del Tobazo arranca un camino que accede a la preciosa cascada de El Tobazo. Sube por un campo a su base y de allí a la parte superior. En este afloramiento kárstico de piedra toba, la erosión ha excavado numerosas grutas naturales, y la mano del hombre un conjunto eremítico. En la parte más elevada se encuentra la surgencia donde se represa el agua que desciende por la cascada.
Electra del Tobazo utilizaba la fuerza del agua para iluminar y regar los pueblos de Valderredible. Perdió ese uso hace unos 25 años y hoy es de propiedad privada.
Distancia: 18,3 km
Duración: 5h
Desnivel subida: 205 m
Desnivel bajada: 255 m
Se sale de Polientes (710 m) en dirección al puente de Rocamundo y, tras cruzarlo, se entra en una pista entre campos y quejigos que finaliza en una granja con colmenas, ya en el monte de La Mata de Arenillas. El sendero ofrece vistas de Ruijas. Un tramo después se llega a Arenillas de Ebro, (4,4 km; 1 h 15 min). Junto a la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción, del s. XII, se encuentra la salida hacia Villota de Elines, a 1,5 kilómetros. Bajo la iglesia arranca un camino por el que se accede a San Martín de Elines (8,4 km; 2 h 25 min).
El camino baja al río y conduce a Barrio de Abajo, con buenas vistas de San Martín de Elines y su colegiata, el páramo de La Lora y Arroyuelos. El Camino Natural continúa en el puente sobre el Ebro, sin cruzarlo, de frente por su derecha, junto a un lavadero. El trayecto se acerca al espectacular cañón del Ebro, cuya presencia se adivina por la estrechez de las paredes que lo delimitan. Desde el sendero se aprecian las últimas estribaciones del páramo de La Lora, y los campos con ganado vacuno y caballar. Avanzando se entra en un quejigal con ejemplares de haya.
Tras pasar bajo un abandonado edificio religioso, se llega a Villaescusa de Ebro y su puente (11,8 km; 3 h 10 min). El lugar se divide en dos barrios próximos comunicados por un camino asfaltado sobre la orilla derecha del Ebro. Su iglesia es de factura sencilla y popular, pero su arquitectura es de las más interesantes e inalteradas de Valderredible. En el segundo barrio, se continúa al final del caserío entre campos y muros, adentrándose en una zona de quejigos, hayas y chopos, donde el Ebro se estrecha entre los roquedos. Tras vadear un arroyo por un puente de hormigón se alcanza Electra del Tobazo, donde muere la pista.
Es preciso dejarla a la izquierda y continuar junto a la margen derecha del Ebro (por el camino viejo a Orbaneja), atravesando un paisaje en el que se combinan robles, vegetación ribereña y roquedos delimitadores del río.
Tras sortear el torrente de Vertiente de Cabeza de Pedro se continúa hacia el límite entre Cantabria y Castilla y León. Al poco se espesa la vegetación con matas de acebo, robles y un pequeño humedal cercano a un pinar de repoblación con una rica avifauna protegida.
Al finalizar el segundo meandro, un camino de herradura que proviene del páramo se une a la senda que se aleja del río y asciende tras dejar atrás unos magníficos robles. Así se acerca a las caprichosas formaciones rocosas de El Castillo, que otorgan el apellido a Orbaneja.