Gastronomía

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Reinosa, la esencia del buen comer. 

Es conocida tanto en calidad como en cantidad y variedad, la gastronomía que se saborea en el norte de España. Además, por su privilegiada situación geográfica, la gastronomía campurriana ofrece lo mejor de la cocina castellana maridada con las exquisiteces que emergen del Cantábrico y las mejores carnes de los pastos de la Montaña.

El buen hacer de los restauradores de la comarca, que logran aunar en sus menús y cartas los mejores productos a precios razonables y accesibles para todos los bolsillos. Si vienes a Reinosa, quédate a comer y no dejes de saborear sus afamados manjares.

Reinosa, la esencia del buen comer.

CARNES TIERNAS Y SABROSAS

Una de las escenas más típicas de la estampa reinosana se dibuja en las inmediaciones de las muchas y buenas carnicerías de la localidad en esos días de descanso veraniego o invernal que traen de vuelta a casa a los hijos del pueblo que tuvieron que emigrar, que saben mejor que nadie que llevarse en el zurrón, de vuelta a la ciudad, un par de kilos de filetes de ternera es sinónimo de felicidad para los meses venideros de rutina.

El valle de Campoo es famoso por la calidad de sus pastos, donde las reses autóctonas como la Tudanca se alimentan y crecen en unos parámetros de calidad a los que el paladar no es ajeno cuando llegan a la mesa en forma de filete, chuleta o chuletón. Carne rosada, tierna, rica en proteínas, con bajo contenido en grasas, ideal para consumir en cualquier reunión de familia o amigos, imprescindible si el viajero se sienta en la mesa de cualquier restaurante de la zona.

LA MATANZA

Bien entrado ya el siglo XXI, todavía es posible encontrar en algunos pueblos campurrianos la tradición de la matanza del cerdo, sustento alimenticio principal, antaño, de las familias de la comarca. Las heladas propias de la zona facilitan la idónea curación de chorizos, lomos y morcillas, que conservados en aceite o colgados en lugares frescos y secos son, aún hoy, los grandes protagonistas de las meriendas campestres o caseras, de familia o de amigos.

QUESOS

Fueron Reinosa y Campoo escenario histórico de queserías importantes, concretamente de las primeras queserías industriales de Cantabria allá por la segunda mitad del siglo XIX. En la actualidad la comarca ofrece algunos quesos de calidad contrastada y, sobre todo, una de las ferias del queso más longevas e importantes: la Feria del Queso de Pesquera, que en 2019 cumplió sus bodas de plata. 

Quesos de vaca, de oveja, de cabra, curados o semicurados, todos ellos de elaboración artesanal, se ofrecen al visitante en charcuterías o pequeños negocios de ultramarinos que aún sobreviven en la localidad.

PAN

Se dice en Reinosa y Campoo que el mejor pan puede arreglar una mala comida, o al revés, que un mal pan estropea las mejores viandas. Sea como fuere, el pan es un elemento fundamental de la buena mesa y un referente de la gastronomía de la comarca. 

Son muchos los pueblos de la zona que cuentan con panaderías propias, de tal forma que el cliente pide el pan que quiere nombrando su procedencia: el pan de Orzales, quizá el más conocido, la barra de La Población, la de Salces, la de Las Rozas, la torta de Argüeso…son sólo algunos ejemplos de pequeños obradores que resisten la feroz competencia de la panadería industrial a base de ingredientes de calidad y una elaboración tradicional que consigue que el pan conserve sus propiedades un día, incluso dos, después de su fabricación.

HOJALDRES

Es el secreto mejor guardado y la pregunta que se hace quien lo prueba: ¿Por qué es tan delicioso? Con independencia de la probada destreza de los maestros artesanos de la comarca, es evidente que el frío reinosano es actor fundamental en la calidad de los hojaldres. A falta de frigoríficos, las heladas y las bajas temperaturas de los inviernos lograron, y logran, mantener el hojaldre a la temperatura perfecta de conservación. Cocido primero, y moldeado después, se guardaba en cajas de roble para su posterior degustación.

  • Pantortillas: cuentan las crónicas que el rey Carlos V las desayunó con mucho gusto cuando, caminó del Monasterio de Yuste y pernoctó en la villa. Más allá de leyendas sin demasiado rigor, la primera referencia verosímil de este dulce la encontramos en 1850, cuando Nicanor García abrió en el centro de Reinosa un obrador de pan que no tardó en convertirse en lugar de tertulias nocturnas. Una noche la masa de las tortas de pan se mezcló, por descuido con la mantequilla, y el resultado al hornearse, la mezcla fue algo más parecido al hojaldre que al pan. Así nacieron las famosas pantortillas, indiscutiblemente el dulce más famoso de la comarca. 
  • Reinosas: también conocido como “Hojaldre de invierno”, estas exquisitas rosquillas datan de primeros del siglo XX. Elaboradas con 100% de mantequilla, su ingrediente secreto mejor guardado es, también, el frío de Reinosa. La primera fase del proceso de elaboración se sitúa en los meses de las crudas heladas, enero y febrero. Guardadas a buen recaudo en baúles de madera de chopo, las Reinosas toman cuerpo y calidad durante meses, hasta que llega el momento de su cocción en almíbar.
  • Tortos: menos conocidos que los anteriores, la historia de este dulce está ligada al parecer a la festividad de San Pedro, cuando nunca faltaba este producto elaborado a base de mantequilla, almendras, miel y turrón original.

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